martes, 20 de junio de 2023

LA PINTURA DE GOYA

 

Francisco José de Goya y Lucientes​ fue un pintor y grabador español. Su obra abarca la pintura

de caballete y mural, el grabado y el dibujo.


Goya inicia su carrera artística a los catorce años (1760), cuando ingresa en el taller del pintor

zaragozano José Luzán. Allí aprende los rudimentos de la pintura y del dibujo, copiando estampas

, sobre todo bodegones y temas devocionales.


Mientras intenta, con escasa fortuna, ganar una beca de estudios en Madrid, Goya ejecuta

encargos de tema religioso para los jesuitas, los hospitalarios y algunos nobles aragoneses.

Sus protectores eclesiáticos facilitaron su viaje a Italia, en torno a 1771, durante el que ejecutó

ejercicios de aire clasicista y tema mitológico o convencional.


A su regreso de Italia, Goya vuelve a pintar en Zaragoza y su comarca. Emprende interesantes

conjuntos de asunto religioso en iglesias de Calatayud, Muel y Remolinos, en el Palacio de los

de Sobradiel. Destacan de esta época sus pinturas de la Cartuja de Aula Dei y del Coreto de la

Basílica del Pilar, ambas en Zaragoza.


Estas obras y el apoyo de su maestro Francisco Bayeu, con cuya hermana casa en 1773,

le abren las puertas de la Corte en Madrid. En 1774 es destinado al equipo de pintores que

diseñaban los "cartones"(modelos pintados para confección de tapices) de la Real Fábrica de

Tapices de Santa Bárbara. Entre 1775 y 1791 Goya pinta sesenta y tres cartones con destino

a los palacios reales de El Escorial y El Prado. En la Corte conoce la obra de Velázquez,

a quien estudia en detalle copiando sus obras al óleo y en una magnífica serie de grabados.


De Velázquez, Goya aprende el secreto del retrato, género en el que llegará a ser consumado artista.


En 1780 Goya ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con un 

en la Cruz. Gracias a su cuñado, zaragozano como él, se le encarga pintar una cúpula

y sus pechinas en la Basílica del Pilar, honor reservado a los grandes pintores de la época.

En esta obra, fuertemente discutida durante su ejecución por Bayeu y los promotores, Goya

rompe con las convenciones del neoclasicismo y consolida su original visión de la pintura.


Vuelve a Madrid donde, en imparable carrera hacia la fama, alterna su labor de retratista,

decorador y pintor religioso.


En la última década del siglo, Goya acusa el enrarecimiento del clima sociopolítico.

Una grave enfermedad le deja sordo en 1792. Estas experiencias maduran sus dotes

investigadoras y extreman sus posiciones críticas. La serie de cuadros sobre hojalata

ejecutada hacia 1794 marca con fuerza el inicio de una nueva etapa pictórica. Sus retratos,

principal medio de vida, ganan en vigor y autenticidad.


El cambio en su modo de pintar afecta también a su obra religiosa, como se aprecia

en los extraordinarios frescos de 1798 para la iglesia de San Antonio de la Florida, de Madrid.


A principios del siglo XIX Goya empieza a apuntar temas netamente románticos, como

las crónicas de actualidad -ciclo de la Captura del bandido Maragato-, las escenas de brujería

, el papel político del pueblo -por ejemplo, el famoso Dos de Mayo- y la fascinación -siempre

crítica, eso sí- por la violencia. Una nueva y grave enfermedad en 1819 produce un nuevo

giro en el artista, fruto del cual son las fantásticas pinturas de su vivienda, la Quinta del Sordo

(Madrid), donde Goya extrema su esquematismo e inmediatez en torno a temas alucinados.

https://goya.unizar.es/InfoGoya/Obra/Pintura.html


https://youtu.be/mU9jK0rAUv8


https://wordwall.net/resource/57968182


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